miércoles, 8 de enero de 2014

Burbuja de optimismo


La multitud de espaldarazos y elogios a la política económica de este gobierno por parte de importantes personalidades e instituciones, así como la campaña mediática llevada a cabo por los medios de comunicación afines al PP, que no son pocos, se empieza a parecer bastante a una burbuja. Hasta la situación en la que estamos ya hemos explotado varias con sus funestas consecuencias: la tecnológica, la inmobiliaria, la bancaria. Ahora hemos inventado una nueva: la del optimismo.



Antes del fracaso estrepitoso de nuestra candidatura a las olimpiadas de 2020 se fueron creando grandes expectativas de éxito a base de declaraciones esperanzadoras sobre nuestras grandes posibilidades de conseguirlas. El periódico del gobierno (que por si alguien se pierde, en estos momentos es “La Razón”) llegó a decir que podíamos ganar la primera votación por mayoría absoluta. La explosión llegó a los dos días. No nos dio tiempo ni a calentar motores: Estambul y Tokio nos noquearon a las primeras de cambio.

Ahora el turno es el de nuestra economía. Llevamos semanas y semanas escuchando  mensajes subliminales: “Estamos saliendo de la crisis. Los inversores se mueren por nuestros huesos (hasta Bill Gates se ha fijado en nuestro país). La prima de riesgo cae en picado. La bolsa sube como la espuma. Cambio de tendencia en el desempleo. Ahora somos competitivos. Nuestras exportaciones van viento en popa. Nuestros comercios ya empiezan a ganar dinero. Hemos salido de la recesión”.

Digo subliminales porque son mensajes que repiten incesantemente a sabiendas que el receptor de los mismos ya ha dejado hace tiempo de escucharles porque no se cree nada de lo que le dicen. Porque no ve reflejada esa mejora en su vida y tiene la impresión que no se reflejará, sino todo lo contrario. A ver si con esta repetición machacona se meten en nuestro subconsciente y cuando tengamos que escoger la papeleta de voto de las siguientes elecciones, inexplicablemente cojamos la que lleva la gaviota.

Ahora bien, antes de introducir la papeleta en la urna deberíamos acordarnos de que somos el segundo país de Europa (de los Veintiocho) con mayor desempleo sólo superado por Grecia; que la exigua disminución del paro que proclaman desde el gobierno se debe a la disminución de la población activa; que la mayoría de los contratos que se firman son temporales o por horas; que el empleo que se genera es inseguro y precario; que a los trabajadores nos pueden cambiar las condiciones de trabajo prácticamente cuando quieran; que a los privilegiados que trabajan les han bajado los salarios; que en España hay 2.197.600 personas que llevan en el paro dos años o más y que según la empresa de calificación Fitch el paro aumentará en 2014 y sólo se espera una leve mejoría en 2015.

Mientras que en el colegio electoral comprueban nuestro carné para que podamos votar tendremos que acordarnos del endurecimiento de la consecución de nuestras futuras y ya inseguras pensiones. De lo difícil que será conseguirla con la política de empleo de este gobierno y de la revisión de los que la tienen en relación a la marcha de la economía, con la inseguridad que ello supone y la falta de poder adquisitivo año tras año que esto supondrá para los pensionistas.

Tendremos que acordarnos del 5,4% de reducción en profesores para nuestros hijos, del endurecimiento de las becas, de las subidas de tasas de Formación Profesional y de la universidad, de la reducción de ayudas para libros y material escolar del año que viene en un 40%, atentando así contra la igualdad de oportunidades.

Sin olvidar los 53.000 trabajadores despedidos en la Sanidad Pública; ni que en tan sólo un año, el número de pacientes en espera se ha disparado con un aumento de 111.510 hasta los 571.395 pacientes, con demoras medias de 100 días; que muchos de los equipos de los hospitales están obsoletos (un 30%) y que para 2014 se ha reducido el presupuesto en 11.000 millones.


Estamos a tiempo de volvernos a las mesas donde están las papeletas de los partidos para coger otra que no lleve el pajarito... Estoy dudando si hacerlo porque nuestros gobernantes justifican sus recortes por la falta de dinero, porque los socialistas lo dejaron esto como un solar y no hay más tela que cortar. Recordad entonces que para pagar menos impuestos, las empresas montan sociedades de inversión de capital variable (Sicav) que sólo pagan un 1% :  en 2013 se han constituido 119, frente a las 36 de 2012 y esto sigue siendo legal. Hay millones de euros que se pierden por fraude. Las grandes empresas y las grandes fortunas concentran el 71% del fraude fiscal con total impunidad. Esto supone 42.000 millones de euros anuales de pérdidas. Los que tienen nómina, que como he dicho, en estos tiempos son unos afortunados, pagan cinco veces más impuestos que las grandes empresas y fortunas.

Pensad en el reparto vergonzoso de los jueces entre los diferentes partidos políticos y en la presión política sobre los que son independientes cuando cae en sus manos el caso de algún miembro del partido del gobierno de turno; en los presuntos sobresueldos a cambio de futuras adjudicaciones; en los atentados a la transparencia y libertad de prensa mediante pantallas de plasma sin preguntas de los periodistas; en la no asunción de responsabilidades políticas en casos flagrantes de corrupción…

Y por si esto no fuera poco para despertaros del influjo de la burbuja del optimismo, repetid conmigo las frases de nuestro presidente justo antes de gobernarnos:

“No subiré los impuestos, los bajaré”.
“La subida del IVA es el sablazo que el mal gobernante le da a sus ciudadanos”
“No daré dinero público para ayudar a los bancos”.
“Garantizaré siempre el poder adquisitivo de las pensiones, cumpliré la ley de 1998”.
“No vamos a reducir las prestaciones por desempleo”.
“No habrá copago en sanidad”.
“La reforma laboral del PSOE ha abaratado el despido”.
“El PP se compromete a que educación, sanidad y pensiones jamás se verán afectadas por la crisis económica”.

Y la mejor:

“Yo no soy como usted, señor Rubalcaba, lo que no llevo en mi programa no lo haré”.



Sólo desearos que tengáis mucha salud y suerte en este año que empieza y a pesar de todo emplazaros a seguir luchando por un mundo mejor, por un país mejor, por una vida mejor. Al final, la solución está en la gente, en su lucha y esfuerzo. Ánimo.

En el siguiente documento encontraréis una visión crítica de la situación de las cosas que realmente nos importan. Se habla del empleo, de la educación, de las pensiones, de las libertades, de la sanidad, de la dependencia, de la ley del aborto, de la labor de demolición del actual gobierno en relación a todas estas cuestiones y se ofrece una visión alternativa a lo que parece ser: