domingo, 27 de enero de 2013

El destrozo de las pensiones


En Febrero de 2011 nuestro anterior gobierno presidido por Rodríguez Zapatero pactó con las patronales CEOE y Cepyme y con los sindicados UGT y CCOO la Ley de Actualización, Adecuación y Modernización del Sistema de Seguridad Social. El nuevo gobierno del PP toma el relevo para proseguir con este ataque al sistema de pensiones públicas que supondrá el empeoramiento de las condiciones para conseguir el derecho a pensión y un enorme recorte en la cuantía de las mismas. Mariano Rajoy irá más allá: quiere aplicar una nueva figura llamada “factor de sostenibilidad”. Con él, los futuros jubilados no sabrán hasta el último momento cómo y de cuánto será su pensión.


Os recordaré las medidas que han entrado en vigor el 1 de Enero de 2013: elevación progresiva de la edad de jubilación desde los 65 años a los 67, incremento progresivo del número de años cotizados necesarios para calcular la cuantía de la pensión que va a ser de 25 años (hasta ahora eran 15) y el aumento de años cotizados para cobrar el 100 por cien de la pensión: de 35 que son ahora pasará a 37 años en 2027. Las consecuencias para los futuros y afortunados pensionistas serán pensiones más bajas y más años de trabajo a la fuerza. Esto para los que tengan suerte, porque debido a la situación del mercado de trabajo y a las políticas de este gobierno y del anterior será muy difícil que los trabajadores tengan suficiente continuidad en las empresas como para cobrar al final de su vida laboral una pensión. Especialmente perjudicados serán los jóvenes y las mujeres, grupos para los que entrar a formar parte de los pensionistas futuros será tarea casi imposible.

Las excusas que se dan son las mismas de siempre: el aumento de la esperanza de vida y la disminución de la cotización. La primera de ellas es deseable y no queremos evitarla por razones obvias pero la segunda se ha asumido como irremediable cuando no lo es. Para justificar la reforma, se encargan estudios sesgados y realizados sin rigor científico a cuatro interesados, o incluso no se encarga ningún estudio y se sacan a la luz datos alarmantes sobre la situación futura, previsiones que en la mayoría de los casos nunca se han cumplido. Nos bombardean entonces con el mensaje de que el sistema de pensiones público no es viable. El daño y la respuesta buscada de la gente se consigue: todos los que pueden, a contratar corriendo planes de pensiones privados y los bancos a forrarse, como lo hicieron con las hipotecas, y los que no pueden... ¿A quién le importan los que no pueden?



Y aquí llega la otra vuelta de tuerca de Rajoy: su llamado factor de sostenibilidad, que se revisará cada cinco años. Se ajustarán automáticamente la cuantía de la pensión, su fórmula de cálculo, la edad y las condiciones para acceder a la misma en función de variables tales como la esperanza de vida y la evolución del IPC y del PIB.

En Italia, Dinamarca, Grecia y Holanda se revisa la edad de jubilación en función de la esperanza de vida. En Portugal y Finlandia se revisa el importe de la pensión dependiendo de ratios como el de esperanza de vida en una fórmula similar al del cálculo de seguros privados. España puede ser la pionera en unir varias de estas normas y convertir nuestro sistema de pensiones públicas en el más duro de Europa a pesar de ser uno de los sistemas menos onerosos de la Unión Europea.

Como lleva ocurriendo desde que el PP nos gobierna, si Bruselas y sus compinches (FMI, BCE Y bancos en general) nos mandan algo, nosotros nos volvemos más “troikistas” que la troika y llevamos sus órdenes hasta el éxtasis del servilismo. Se nota que todos estos tienen sus pensiones aseguradas.



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