sábado, 7 de julio de 2012

El martirio inútil de los mil y un recortes

El PP ha sobrepasado el medio año de gobierno. En este tiempo, y a fuerza de decreto ley, ha subido el IRPF, ha abaratado el despido aumentando el paro en forma de ERES, ERTES y demás figuras de destrucción de empleo, ha facilitado el empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores por cuenta ajena, ha empeorado la calidad de enseñanza aumentando los alumnos por clase, despidiendo profesores, haciendo que los que quedan trabajen más horas, disminuyendo el número de ramas de Bachillerato y ha incrementado considerablemente las tasas universitarias, ha aumentado el coste de las medicinas para casi todos los españoles incluidos los jubilados, ha obligado a pagar servicios sanitarios que antes eran gratuitos y ha restringido el acceso a la sanidad a los extranjeros.


Por si fuera poco, la factura de la luz ha subido en este año un 11% y la del gas más de un 7%. Los recortes presupuestarios a nivel estatal y a nivel autonómico están contribuyendo de forma contundente a la destrucción de empleo: aunque todavía no se despide a los funcionarios, las empresas externas que trabajan para la administración se ven obligadas a despedir a un alto porcentaje de sus empleados por la reducción de presupuestos. Los despidos ahora salen muy baratos porque en la actual situación casi todas las empresas tienen pérdidas. Muchas empresas están reduciendo gastos bajando los salarios de sus trabajadores. 


Se está barajando que la siguiente tanda de recortes consista en la bajada del sueldo a los funcionarios, la reducción de las prestaciones a los parados, la congelación de la pensiones, el cierre de televisiones públicas, subida del IVA, subida de tasas de carburantes, retirada de desgravación por la compra de vivienda… Cuándo se implantarán estas medidas dependerá de la posible relajación de los objetivos de déficit desde Bruselas. 

Los hoteleros españoles han mostrado ya su preocupación por una posible subida del IVA y de las tasas aeroportuarias: han dicho que esto puede ser catastrófico para el sector turístico y una losa para el paro juvenil

Resumiendo, el español está viendo reducido su poder adquisitivo de forma drástica y más que lo va a ver. Además tendrá suerte si no pierde el empleo. El número de parados aumenta a marchas agigantadas por lo que se generará un gasto extra para el estado en forma de prestaciones de desempleo y esto no beneficiará en nada para conseguir los objetivos de déficit. 

Además, la mayoría de las medidas tomadas tienen un efecto negativo en el consumo privado. Con menor sueldo, con miedo al desempleo y con un aumento considerable de los gastos, los españoles consumirán menos, está claro. Además los créditos siguen sin llegar por mucho que baje el precio del dinero y éste no se prestará a la gente con el poder adquisitivo mermado por la situación. 


En EEUU para incentivar el consumo se tomaron dos medidas importantes para 2011 y 2012: la extensión de la prestación de desempleo y la reducción en un 2% de las aportaciones a la Seguridad Social. Ambas medidas supusieron en 2011 incrementar la renta disponible de las familias americanas en 150.000 millones de dólares, más del 1% del PIB estadounidense, lo que reactivó el consumo y, según el FMI, ésta parece que va a ser la tónica durante 2012. O sea, los americanos aumentan las prestaciones por desempleo y bajan los impuestos para que la gente consuma y nosotros hacemos lo contrario. Está clarísimo el efecto de nuestra política: más pérdidas en las empresas, más despidos, menos consumo, más pérdidas en las empresas, más despidos… 

A la reactivación del consumo privado puede contribuir, como señala David Boronat, consejero delegado de Multiplica.com, “la escasa mentalidad de crisis que tiene la población estadounidense. Allí se ve más como un problema macroeconómico que como una cuestión cotidiana, mientras que en Europa el desánimo es general”. Pero claro ¿cómo no vamos a estar desanimados si no nos dan tregua? 

Sinceramente, creo que la política que está haciendo el PP no es justa sino al contrario, es de una injusticia social apabullante que perjudica a los más desfavorecidos y que empobrece a la clase media y tampoco es necesaria como nos han repetido hasta la saciedad. Además está claro que ni está beneficiando a las empresas, salvo para facilitarles el despido, ni está amansando a los mercados para que se reactive la economía. 

Como he dicho antes estas políticas basadas en el recorte puro y duro a las clases media y baja no son las más idóneas para el momento y mucho menos necesarias. Se pueden plantear una serie de medidas que no conllevan la destrucción del estado del bienestar y que servirían para cumplir con los objetivos de déficit fijados por los especuladores de Bruselas con Merkel y sus bancos a la cabeza. 

Por ejemplo, los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA) defienden la puesta en marcha de un conjunto de medidas que permitirían ingresar más de 63.300 millones adicionales cada año. Esta cantidad sería suficiente para reducir el déficit del 8,9% del pasado año hasta un nivel inferior al 3% que hasta el momento ha exigido Europa para 2013. 

El colectivo destacó que muchas de estas propuestas podrían aplicarse desde este mismo año, lo que permitiría relajar las políticas de ajuste y la adopción de medidas contrarias al crecimiento, como una contraindicada subida del IVA que perjudica a pensionistas y mileuristas, con la que el Gobierno pretende recaudar unos 8.000 millones de euros (casi ocho veces menos). 


A parte de las medidas que propone la gente de GESTHA orientadas a que la presión fiscal recaiga sobre los que más tienen se podría abaratar la contratación de trabajadores, en vez de abaratar el despido. Aunque esto suponga un decremento en los ingresos de la Administración, si trabaja más gente, más se consume, aumenta la confianza y las empresas irán mejor, podrán invertir y ésto ayudará a reactivar la economía. 

También puede el gobierno impulsar la inyección de crédito de las entidades bancarias rescatadas en el particular y en las empresas para dinamizar y reanimar la economía. No tiene sentido salvar bancos y no exigir o fomentar la concesión de préstamos para revitalizar la economía. 

Quizás se os ocurran muchas más ideas para salvar la situación sin destruir el bienestar y los derechos conseguidos a lo largo de tantos años de esfuerzo. Os animo a exponerlas para que cuando nos digan que lo que están haciendo es lo único que se puede hacer estemos preparados y les digamos: ¡No, hay otras opciones! 



Actualización de última hora:


Ayer día 11 de Julio el presidente del Gobierno Mariano Rajoy anunció en el Congreso un paquete de medidas para reducir el déficit:

Subidas de impuestos:

 
Subida del IVA: el reducido del 8% al 10% y el normal del 18% al 21%.

Subida de los impuestos al tabaco.

Subida de la tributación medioambiental.

Subida de los impuestos que gravan la energía.

Bajada de impuestos:


Bajada de las cotizaciones sociales: un punto en 2013 y otro punto adicional en 2014.

Recortes: 

 
Bajada de la cuantía de las prestaciones por desempleo a partir del sexto mes para los nuevos perceptores al reducir del 60 al 50% la base reguladora con la que se calculan.

Eliminación de la desgravación fiscal por compra de vivienda a partir de 2013 para las nuevas adquisiciones.

Recorte del 20% para 2013 en las subvenciones a sindicatos, partidos políticos y organizaciones empresariales.

Revisión del sistema de pensiones:


Presentación en el pacto de Toledo de un nuevo proyecto de ley sobre el sistema de pensiones para acelerar la aplicación del factor de sostenibilidad y abordar la jubilación anticipada.

Medidas que afectan a los funcionarios y a la Administración:


Supresión de la paga extra de Navidad de los funcionarios de todas las Administraciones Públicas.

La equiparación de la situación de incapacidad temporal de los trabajadores públicos a las del resto de trabajadores.

Reducción de "moscosos" o días de libre disposición de los trabajadores públicos.

Ajuste del número de liberados sindicales en la Administración. 

Recorte de 600 millones en el gasto de los Ministerios.

Continuación de la reducción y eliminación de empresas públicas a nivel local.  


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