miércoles, 23 de octubre de 2013

Presupuestos de 2014: ni sociales, ni de la recuperación


Cuando alguien le sugiere al ministro Montoro que se equivoca en sus políticas de tijeretazo continuo, él siempre replica que no hay dinero, que no puede hacer más. Yo creo que sí hay dinero. Algunas partidas del presupuesto no son necesarias, hay otras que serían evitables si el Gobierno llevara a cabo otro tipo de políticas y hay importantes ingresos potenciales que se desperdician por no incomodar al poder económico. Nuestro ministro, que acostumbra a faltar al respeto a los miembros de la oposición de forma chulesca e insidiosa y atenta continuamente contra la inteligencia de sus ciudadanos, debería cambiar ese discurso simplista del que hace acopio desde que nos martiriza con su presencia política.




Si examinamos un poco los presupuestos generales para el año próximo nos encontramos con que Mariano Rajoy contará en 2014 con ¡245 asesores! Mientras que a los funcionarios se les congela el sueldo, el gasto del estado en cargos de confianza subirá un 2,4%. A la Iglesia Católica se le ha asignado una cantidad anual de 159,2 millones de euros, retrasando año tras año su conveniente autofinanciación y prolongando los acuerdos con la Santa Sede que son un atentado al Estado aconfesional.

La exigua subida que se proclama en los presupuestos en Investigación y Desarrollo, un 1,3%, si se analiza con detenimiento, está concentrada en la investigación militar a la que se concede el doble que a la civil. Debe ser más importante avanzar en la investigación militar que en la lucha contra enfermedades que matan y hacen que la vida de las personas sea un suplicio o avanzar en nuevas tecnologías que harán de España un país realmente competitivo en vez de fomentar los sueldos bajos y el despido libre como bandera de competitividad.

A los partidos políticos se les sube la asignación presupuestaria de 66,2 millones a 84,75. El Partido Popular en un alarde de falso populismo les recortó la asignación hasta la mitad pero poquito a poco, subidita a subidita, conseguirán volver a sus presupuestos de antaño. En este caso, en mayo hay Elecciones Europeas y necesitan fondos para convencernos de que son todos buenísimos. Cambiar la ley de financiación de partidos políticos haciéndola infranqueable a la corrupción para que no ocurran casos como el del ex tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, no forman parte de la agenda de nuestro gobierno. Debe ser que así les va bien.

La Casa Real, aunque ve reducida su asignación en un 2%, recibe 7,7 millones de euros que, como bien sabéis, administra el Rey a su antojo y sin ningún control por parte de nuestros representantes. Es un privilegio que sólo tiene él. Es lo que tiene esta monarquía.



Y hasta aquí hemos hablado de minucias en relación al montante total, pero cualitativamente sí tienen su importancia porque son reflejo de la actitud de quienes nos gobiernan. También podemos hablar de gastos mayores.

Se ha aumentado un 10,2% el presupuesto para prestaciones por desempleo, llegando a 29.429 millones de euros, reflejo de la política de fomento de empleo de este gobierno y consecuencia de su reforma laboral. La incapacidad de nuestros mandatarios en materia de empleo es absoluta. Su única política consiste en dejar que la empresa privada, al mejorar los índices macroeconómicos, se encargue de generar el empleo necesario. Para ello han tergiversado la palabra productividad convirtiéndola en sinónimo de empleo precario. La falta de inversión en formación profesional, en educación y en investigación no parece tener, para los que nos gobiernan, nada que ver con la competitividad y con el progreso de un país.

En cuanto a los ingresos, un dato: en 2012 las grandes empresas sólo tributaron de media un 4%. Si se les obligara a tributar como a todo hijo de vecino, ¿de cuántos millones extra estaríamos hablando? ¿A ellos no se les puede pedir que paguen los mismos impuestos que un trabajador o que una pequeña empresa o un autónomo? Los técnicos de Hacienda aseguraban hace más de un año que con voluntad y dirigiendo la vigilancia hacia las altas esferas se podrían recaudar miles de millones de euros extra. En concreto 63.300 millones anuales. ¿Cuántas escuelas infantiles y cuántos puestos de trabajo de ayuda domiciliaria a las familias se podrían crear con este dinero? Este gobierno ve mejor congelar el gasto en ayuda a los dependientes, como ha hecho en los presupuestos, que el poder financiero tenga alguna dificultad en defraudar a Hacienda.

  
Y por último, el año que viene llegaremos al 100% del PIB en deuda pública. Debemos más de un billón de euros. De hecho la mitad del presupuesto de 2014 se lo comen las pensiones, el paro y la deuda ¿Qué se está haciendo para evitar esta sangría? ¿Por qué debemos tanto? Montoro contestaría que nuestra inmensa deuda se debe al despilfarro del gasto público. Sin embargo, hay una explicación más elaborada y cercana a la realidad: el negocio que hacen los bancos privados obteniendo préstamos a intereses bajos del Banco Central Europeo y prestando dinero a los estados a un interés cinco o seis veces mayor. Ante tal estafa, ¿no cabe la denuncia? ¿no podemos exigir una renegociación de la deuda? Renegociar deudas está al orden del día ¿Por qué no se hace?