jueves, 3 de octubre de 2013

Rajoy ofrece a los japoneses mano de obra barata y precaria


Rajoy, presidente del gobierno español, está en Japón. Ha querido dejar claro el mensaje a los que se llevaron las olimpiadas que tanto ansiábamos: ”La crisis ya es historia” y “Hoy se habla de cuán grande va a ser la recuperación económica de España”. Don Mariano busca inversores en el país nipón y para ello engaña y vende sus trabajadores y jóvenes a precio de saldo.


Empresario, ¡no dejes pasar la oportunidad! Precios sin competencia. Despidos con indemnizaciones de 20 días y grandes facilidades para los despidos colectivos. Cambio de leyes laborales, fiscales y ambientales a petición. Contratos precarios a elegir. Visite además nuestra sección juvenil. Jóvenes sobradamente preparados y listos para ser explotados. Un paraíso para los inversores ávidos de ganancias y sin escrúpulos.

El sumiso presidente y sus ministros ya hicieron todo lo que les dijeron que hicieran nuestros acreedores y/o especuladores para que volvieran a hacer negocio en nuestro país y ahora encima tienen que ir enseñando “su obra” al mundo mendigando inversión. ¡Pobrecitos! Lo que se tienen que arrastrar por España...

Más vale que nuestros gobernantes pensaran más en su pueblo y que aplicaran medidas efectivas encaminadas a acabar con el desempleo y el empleo precario y con las crecientes desigualdades y pobreza que favorecen sus políticas, en vez de estar todo el santo día hablando de los mercados y de su confianza, como si esto fuera el único objetivo de su gobierno. La economía no es un fin, es un medio y el que las variables macroeconómicas que tanto obsesionan a los que nos gobiernan mejoren no implica, y a las pruebas me remito, el bienestar de la gente que gobiernas. Este, la mejora de las condiciones de la gente, y no otro tiene que ser el objetivo de cualquier gobierno. La imagen que estamos dando con las lisonjas constantes y la servidumbre al poder económico a costa de la destrucción sistemática del estado del bienestar es despreciable.

Espero que el olvido y las mentiras de las próximas campañas electorales no nos cieguen y no volvamos a cometer el mismo error.