miércoles, 11 de abril de 2012

Yo especulo, tú especulas, él recorta

Esta misma semana el PP, partido que gobierna en España, ha anunciado de mala manera un recorte de 10.000 millones en sanidad y educación a añadir a los 27.300 que ya se contemplaban en los presupuestos de 2012. ¿Habrá sido improvisado? Parece que sí, debido a la preocupación que hay en el Gobierno estos últimos días tras la vertiginosa escalada de la prima de riesgo, la caída de la Bolsa y las críticas que ha recibido el proyecto de Presupuestos desde distintas instituciones.     

Seguimos erre que erre. La política basada únicamente en recortes hace que siga disminuyendo la demanda, que se socave cada vez más el bienestar de la gente y que sigamos enfrascados en el círculo pernicioso de la destrucción de empleo, bajo consumo y cierre de empresas.

El gobierno se ha hartado de decir que lo que hacen es justo y necesario ya que es absolutamente prioritario reducir el déficit. Lo que no dicen nunca es para quién es justo, porque la mayoría, el recorte en recursos y en derechos, lo considera una injusticia cuando ve que por otra parte los ricos siguen siendo cada vez más ricos y encima se les concede una amnistía fiscal a la que ellos no tienen acceso. Al proclamar también que sus medidas son necesarias nos están diciendo que no hay otra forma de arreglar el desaguisado. Siempre hay otra alternativa, a no ser que seas víctima de un chantaje. Si no, ¿por qué esta conducta obsesiva y perniciosa por reducir el déficit que tiene nuestro gobierno actual?

La realidad es que estamos metidos en otra, y no la última, burbuja especulativa: la de la deuda. La parte fundamental de la deuda soberana europea la tienen los bancos, las compañías de seguros, los fondos de pensiones y los establecimientos financieros que administran los ahorros de la gente y muchos de ellos son europeos. Estos, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevarlos al borde de la quiebra. Ejemplos tenemos muy cercanos: Grecia, Portugal, Italia y por supuesto España. Consecuencias: los ciudadanos deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los fantoches, ¡perdón!.. por los gobiernos europeos para no ser castigados con una valoración negativa sobre la supuesta confianza de los inversores: en muchos casos esos mismos a los que les debemos dinero. Es decir, cuanto más miedo, más dinero ganan. Ya lo hicieron y lo hacen los bancos cuando necesitan rapiñar. En 2008 metieron el canguelo en la gente y les tuvimos que aflojar una buena cantidad de pasta para rescatarles.



Los bancos y demás fauna especuladora consiguen dinero del Banco Central Europeo a un interés cercano al 1%, y nos lo prestan con intereses en torno al 6%... Aquí entran en juego las agencias de calificación pues de la nota que dan a un país depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés. Cuidado que nos metemos en el círculo: a peor nota, más recortes, menor crecimiento, volvemos a bajar la nota, más intereses tenemos que pagar, más rico se hace el especulador y más pobre el país (que se lo digan a Grecia) y otra vuelta… Fitch Ratings, Moodys, Standard & Poors…

Mientras, nosotros, los ciudadanos, con el cinturón sin agujeros ya para apretar, viéndolas venir y con la espada de Damocles del paro y de la pobreza. Por supuesto, sin atisbar la resolución de éste círculo execrable que sólo parará con la penúltima catástrofe.

Por si acaso alguno de los países rehenes se rebela contra esta inmundicia, poquito a poco, los gobiernos se han ido nutriendo de financieros y tecnócratas que mantengan el tinglado, como ya comentamos en “Ponga un banquero en su gobierno” , y así evitar sorpresas desagradables, como el del frustrado intento de Yorgos Papandreu de someter a referéndum el segundo rescate griego en noviembre de 2011. 

La cruda realidad es que tenemos unos políticos sin ideas, sin capacidad resolutiva y sin ningunas ganas de buscar alternativas a la nefasta política que imponen los mercados y que consiste, como siempre, en el enriquecimiento de unos pocos en todo momento y a toda costa, aunque esto signifique el empobrecimiento y el empeoramiento de vida de la mayoría de las personas. Estos políticos, los del PSOE y los del PP, a nivel estatal y a nivel autonómico, son los que se han endeudado hasta las cejas sin la mínima consideración facilitando la entrada de los buitres en el festín de la deuda crónica.