domingo, 30 de diciembre de 2012

Rajoy hace pagar la crisis a los más pobres


Esta crisis por la que pasamos no es la primera, ni será la última. El sistema capitalista es lo que tiene. Los especuladores no descansan y la codicia es un pecado que acompaña al hombre desde que apareció sobre la Tierra. En 1973 debido a la crisis del petróleo la tasa de inflación en España llegó al 26%. En 1993 nuestro país también estaba en recesión, el paro aumentó del 16% al 24%, la deuda pública era de un 68% del PIB y el déficit de las Administraciones Públicas superior al 7% del PIB. En 1996, año en el que el PP con José María Aznar a la cabeza ganaba las elecciones, se presentaba a las mismas un partido de izquierdas llamado POR (Partido Obrero Revolucionario) liderado por Aníbal Ramos. Su lema en aquéllos comicios era: “¿Crisis? Que paguen los más ricos”. Esta declaración de intenciones, que en principio pudiera parecer simplista y reaccionaria esconde una gran verdad. Las crisis, al final, las tiene que pagar alguien y lamentablemente suele ser el mismo. En la que nos encontramos, nuestro gobierno ha adoptado un lema muy parecido al del POR: "¿Crisis? Que paguen los más pobres”.
 
 

El gobierno de Mariano Rajoy es débil, cobarde y deshonesto. Y lo peor es que se jacta de ello repitiendo hasta la saciedad que lo que hace es lo que hay que hacer para concluir a continuación que no hay otro camino posible. Cuando el presidente reconoce que no les sube los impuestos a los ricos porque si lo hiciera se irían con sus dineros fuera de España, está cediendo ante un chantaje. Cuando su objetivo primordial, por encima del bienestar de sus ciudadanos, es la reducción del déficit para dar garantías de pago en plazos y cantidades de la deuda adquirida, y para ello sigue a rajatabla las condiciones impuestas por la troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional), está cediendo ante otro chantaje a sabiendas de que esto significará una fuerte y prolongada recesión que generará un inmenso sufrimiento en los grupos de población más desfavorecidos. 
 
Luis de Guindos y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde
 
Por si alguien no lo recuerda os refresco la carta de intenciones impuesta por los súbditos del poder económico: abaratamiento del despido, carta blanca a los empresarios para modificar las condiciones de trabajo de los trabajadores (se trabaja cuándo, cómo y el tiempo que diga el patrón), disminución de costes salariales (congelación y bajadas de sueldo), supresión o disminución de subvenciones y prestaciones estatales, privatización de servicios públicos, importantes recortes presupuestarios en las diferentes administraciones, subida del IVA y la revisión constante del sistema de pensiones públicas en detrimento de las condiciones de jubilación de los ciudadanos ¿Todo esto estaba en el programa electoral del PP para las elecciones de 2011? Si es así ¿alguien les habría votado?

Es verdad que el miedo es libre y los mercenarios del poder financiero ejercen una fuerte presión. Pero si el gobierno que nos representa cede ante ella y se convierte en el cómplice de los depredadores convirtiendo el chantaje en soborno, pierde toda legitimidad. Nadie quiere una marioneta de “los mercados financieros” ni unos estómagos agradecidos, a los que les da igual que su pueblo engrose las cifras de la pobreza. Rajoy debería haber abandonado el poder si hubiera tenido una pizca de honestidad y dignidad.

Las numerosas manifestaciones en contra de la política del gobierno del PP, las dos huelgas generales que llevamos en un año, los paros y huelgas continuas en los diversos sectores de nuestra economía parecen caer en saco roto ante los oídos sordos de nuestros gobernantes. Hace tiempo que sólo tienen oídos para los dueños del mundo. De ahí, la ausencia de explicaciones del presidente del gobierno ante las medidas tomadas o la ristra de exabruptos y estupideces con las que explican las medidas sus ministros y voceros de partido. Lo que digan da igual, no hay otra razón para hacer lo que hacen que la de cumplir órdenes. No, no creo que toda la gente de este gobierno, incluido el presidente sean personas insensibles ante el sufrimiento y la miseria de sus ciudadanos. Tampoco creo que estén mal preparados ni sean unos ignorantes redomados, aunque los hay. Pero sí creo que viven en continuo alejamiento de la realidad, con sus coches oficiales, sus dietas, sus buenas comilonas, sus hoteles de lujo, su medicina privada, los colegios privados de sus hijos, sus lujosas urbanizaciones y sus pensiones aseguradas. No hay mayor ceguera que la del que no quiere ver.
 
Rajoy presenciando el partido de España-Italia en la Eurocopa de Ucrania y Polonia
 
El viernes pasado, Rajoy compareció ante la prensa para hacer balance del año. Dijo que las reformas llevadas a cabo no tienen efectos instantáneos y pedía comprensión. Se equivoca profundamente el presidente. Sus medidas tienen efectos inmediatos. Los estamos sufriendo. Se lo aseguro. Después, titubea en sus respuestas, responde con ambigüedad a las preguntas: se jacta de no haber pedido el rescate pero no descarta pedirlo; dice que no tiene la intención de subir el IVA otra vez, pero tampoco lo descarta; no asegura que bajará el IRPF en 2014; no explica cómo sus medidas de fuertes recortes y facilitadoras de despido ayudarán a disminuir el paro crónico e incipiente que sufrimos. Da la sensación de que es él el que no tiene ninguna confianza en su propia política, como si no fuera su política y como si no tuviera la menor idea de los efectos que sus decretos tendrán en el futuro de nuestro país. Así, una hipotética y prometida marcha atrás de su perniciosas medidas (porque no olvidemos que todo lo que hace lo hace de forma temporal, según él) queda en el saco de las promesas incumplidas y de la total desconfianza alimentada por unas situaciones personales de los ciudadanos cada vez más desgarradoras y desesperantes.