lunes, 17 de diciembre de 2012

¿Dará Obama el primer paso hacia el control de armas?

No voy a recrearme en los detalles de la matanza ocurrida el pasado viernes en la escuela Sandy Hook de Newtown en Connecticut, son de sobra conocidos por todos ustedes. Sí voy a hacerlo en las palabras de Obama tras tan luctuoso suceso. Un discurso emotivo, pero lleno de palabras vacías, con calculada ambigüedad, como tantos otros suyos, en el que pide dar los pasos necesarios para que tan desgraciados hechos no vuelvan a suceder. Sinceramente, me irrita ver a los gobernantes hablar como meros espectadores cuando debieran ser los guionistas de nuestro futuro. Todos podemos hacer análisis más o menos certeros e, incluso, aventurar soluciones, pero sólo unos pocos tienen capacidad real de actuar. Y esa es la cuestión ¿Dará Obama el primer paso necesario?

Obama, visiblemente emocionado, envolvió su discurso de palabras vacías y ambiguas 


Recientemente denunciamos como el Nobel de la Paz había multiplicado los ataques con aviones no tripulados en países con presuntas bases terroristas. Está claro que la imagen puede más que los hechos y un presidente como Obama, aparente adalid de derechos humanos y de la paz, ha extendido de esta manera la pena de muerte, sin proceso judicial previo, más allá de las fronteras de Estados Unidos. Es un mito, el del supuesto pacifismo de Obama, que creía conveniente desmontar. De la misma manera, también me parece necesario denunciar como, en contra de las acusaciones de los elementos más reaccionarios de la sociedad norteamericana, Obama no solo no ha hecho nada por el control de armas de fuego en Estados Unidos si no que ha patrocinado su uso.

Aquel gobierno que pretenda llevar a cabo lo que a cualquier ciudadano europeo nos parece de sentido común, es decir, el control estricto de las armas de fuego, en Estados Unidos se enfrenta con tres muros a derribar. Por un lado, el sentimiento, cultura de las armas diríamos,  de gran parte de la población de aquel país, favorable a la posesión de armas de fuego. Cultura que hace que, por ejemplo, desde 2008 la compra de armas como regalo de Navidad haya aumentado un 32%. Este impedimento no es solo social, se refleja en el control del congreso por parte del partido republicano, tradicionalmente a favor del derecho a poseer armas de fuego. Por otro, enfrentarse a la industria, los vendedores de armas y el perjuicio económico que supondría dejar de fabricar y vender más de cuatro millones de estas al año. Por último, aunque se superaran los dos primeros obstáculos, nos encontraríamos con la imposibilidad física, al menos a corto plazo, de requisar y destruir aunque fuera una pequeña parte de los más de doscientos millones de armas que están en manos de particulares en Estados Unidos. Y estamos hablando, obviamente, sólo de aquellas de las que hay constancia legal.


Resultaría casi imposible destruir tan siquiera una parte de los doscientos millones de armas
Aún así, tras las palabras de Obama, podríamos demandar que durante su mandato podría haber ido dando esos pequeños pasos que inician cualquier camino, por muy largo que se adivine. Sea por falta de convicción o por cálculo político la administración Obama, en su primer mandato, no ha hecho nada por revertir esta situación e incluso la ha empeorado. No están claras sus motivaciones. Tras la ratificación del derecho a portar armas por parte del Tribunal Supremo, en junio de 2008, Obama manifestó que "Siempre he creído en el derecho de los individuos a poseer armas, pero también me identifico con la necesidad de las comunidades arrasadas por la violencia". Como decíamos, vacuidad y ambigüedad a partes iguales.

Pero algo podría haber hecho. Para empezar la ley aprobada por Bill Clinton en 1994 que prohibía algunos rifles semiautomáticos debía renovarse pasados diez años. En 2004 la administración de George W. Bush no procedió a su renovación, cosa que tampoco ha hecho Obama a pesar de posicionarse, en numerosas ocasiones, a favor de hacerlo. En estos años no ha aprobado ninguna ley limitando, aunque sea mínimamente, la posesión de armas de fuego. El Centro Brady para la Prevención de la Violencia con Armas puntuaba en un informe el primer año de mandato de Obama con un suspenso: no solo no se había avanzado en la prohibición si no que se había legislado claramente en contra. Muestra de ello es la ampliación del derecho a llevar armas de fuego en Parques Nacionales firmada en 2009 o el permiso para facturar armas de fuego en los trenes de Amtrack.

En consecuencia desde la llegada de Obama al poder, según un análisis de The Associated Press, las ventas están aumentando, incluso algunas compañías carecen de la capacidad de cubrir la demanda, las acciones de las principales empresas de armas han subido y las licencias federales para vender armas al por menor se están incrementando por primera vez en dos décadas. Hasta tal punto llega la situación que el analista Jim Barrett, de C.L. King & Associates Inc., opina que “El que está impulsando las ventas es el presidente Obama. Es lo mejor que le ha pasado jamás a la industria de las armas de fuego”


En la web de la NRA dan pautas sobre como defender tu casa
Curiosamente, a pesar de estos datos, tanto desde el Tea Party, la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés) o los sectores más montaraces del partido republicano se sigue reiterando que Obama es un peligro para la industria y para lo que ellos llaman el derecho sagrado a la defensa con armas de fuego. Según Andrew Arulanandam, portavoz del NRA, "Los propietarios de armas y los cazadores temen que un segundo período de Obama en el gobierno, ya sin campañas electorales futuras que le preocupen, intentará destruir esta gran libertad estadounidense". Ojalá, como suele suceder en Estados Unidos, durante su primer mandato haya aparcado el tema para garantizarse la reelección y sea durante el segundo cuando sus convicciones, si es que las tiene, imperen sobre el cálculo político. Déjenme dudarlo.





P.S: Por cierto, bastante cruz tienen los familiares y pacientes afectados por trastornos del desarrollo como el autismo o el asperger como para que ahora se les relacione con esta matanza. Dejen los medios de comunicación de hacer hincapié en ese hecho, por favor ¿Si el asesino fuera diabético lo resaltarían?



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