La patética arrogancia de Ana Botella
En la vida siempre ha habido enchufados que resultan odiosos por la injusticia que supone su elección en perjuicio de los justos aspirantes a su puesto. Dentro de los enchufados hay algunos que se dedican a pasar lo más desapercibidos posible por discreción y por cierta vergüenza al no haber conseguido su puesto bajo las mismas condiciones que el resto de los mortales. Incluso se esfuerzan en hacer bien su trabajo. Pero hay otros que forman un subtipo todavía más odioso: el enchufado arrogante. Al enchufado arrogante no le basta con haber sido un privilegiado. Además, aprovechando su status, se dedica a hacer alardes y a enfrentarse con sus subordinados y detractores. Algunos, incluso, se van creando una imagen de la realidad totalmente deformada y se llegan a creer que realmente valen para el puesto que le han asignado demostrando día a día su incompetencia hasta llegar a rozar el patetismo.