sábado, 29 de octubre de 2011

Paro No, Trabajo Sí

Hace 40 años hubo una manifestación en mi pueblo, yo por entonces hablaba poco y mal, pero ya sabéis como son los niños pequeños, repiten como los loros lo que escuchan y lo dicen como pueden. Mi madre me ha contado que yo estuve cierto tiempo repitiendo lo que gritaban aquellos señores con pelo largo, bigote y pantalones de campana: "Paro No, Trabajo Sí". Parece que esto del paro no es algo nuevo. Es un problema intrínseco al sistema económico en el que nos movemos. Hablemos de la actualidad.


En España, hay 4.978.300 personas sin empleo. Bueno, teniendo en cuenta los trapicheos contables para obtener esa cifra (no se cuentan los que trabajan una hora a la semana, los parados que están haciendo cursos y otras sutilezas que nunca llegaremos a saber) superamos los 5 millones con creces. Está claro que esto no va bien. La imagen de cientos de miles de familias en las que ya no trabaja ningún miembro y en las que no hay ingresos porque han agotado los subsidios es escalofriante. No me vale únicamente el consuelo de los más tontos que supone el tener a unos abuelos que se amargan los últimos años que podrían estar disfrutando, ayudando a sus descendientes parados, y echando una mano a sus hijos y de paso a sus nietos para que no vivan en la indigencia. Lo mismo ocurre con el resto de los familiares que en un momento dado, y si ellos no están en la misma situación, te echan una mano. La economía sumergida, lamentablemente, siempre estará ahí, pero no olvidemos que es ilegal y no hay control sobre ella. Si la utilizamos como bálsamo y justificación para no reflotar la economía legal nunca solucionaremos el problema.

Los políticos españoles en general, ésos a los que vamos a votar el próximo 20N, se dedican a lanzar balones fuera de la forma más ruin e infantil: la culpa es de las comunidades autónomas, la culpa es de los socialistas, la culpa es de los recortes..., ¿no os recuerdan a vuestros tiempos de colegio?: “¡Quién fue a hablar!”, “Pues anda que tú… ” “Y tú más”, “A mí me rebota y en tu culo explota”. A ninguno se le ocurre decir: “La hemos cagado. Asumimos la culpa y nos vamos. No nos votéis más”. Porque la última reforma laboral que nos impuso el PSOE, sin el voto en contra del PP (no lo olvidemos, porque ahora va diciendo el PP que toda la culpa del número de parados es de las reformas y de la política del PSOE. Ya podían habérselo dicho entonces con el NO en vez de abstenerse) para lo único que ha servido es para que los que están forraos dejen de vernos como país “non grato” para invertir y para que determinadas empresas "achuchadas" (ya me gustaría tener a mí su agobio) aprovecharan para echar a la calle el lastre que tenían (el mismo lastre que les ayudó cuando las vacas gordas y con los que no repartieron entonces los ingentes beneficios…).

En este problema, ya no vale echarle la culpa a la crisis, porque España tiene casi tres veces más parados de los que suman los tres socios rescatados de la UE (Irlanda, Grecia y Portugal); y más del doble que Alemania. Tiene tantos desempleados como Italia y Francia juntos, a pesar de que entre ambos suman casi tres veces más población. España también registra más desocupados que Chipre, Malta y los diez países del este que se incorporaron a la Unión a partir del 2004, con economías mucho más débiles que la suya. Entre los ocho países que no figuran en los conteos anteriores (Reino Unido, Dinamarca, Austria, Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos, Finlandia y Suecia) no llegan a los 4,3 millones de parados.(Datos de “La Voz de Galicia”).

Creo que es urgente solucionar este grave problema que tarde o temprano nos afectará a casi todos. ¿Cómo? Es la pregunta que todos nos hacemos. Entre todos tenemos que responderla. Yo intentaré aportar mi granito de arena.

Primero, con actitud abierta, sin miedo, con buena voluntad, con esperanza, ¡joder! (que como dice Battiato: “Nosotros somos la luz que alumbra las tinieblas”, que el pueblo otra cosa no, pero lo de tenerlos bien puestos…) y dejando de lado el “sálvese quien pueda”, el “que no te pongan donde haya”, pensando siempre en el bien común. Esto es muy importante: la mayoría de las medidas efectivas pasan por tener unas arcas públicas saneadas y en las que nadie meta mano. Esto debería estar rigurosamente castigado. Si nos dedicamos a engañar y a robar, no habrá solución que valga. 

Una vez que hemos pillado carrerilla y ganas, hay que comerse la cabeza para cambiar lo malo de lo que tenemos y quedarnos con lo bueno. Como primera idea voy a proponer que nos fijemos en los países que van mejor y copiemos, en la medida que podamos. Por ejemplo, el sistema laboral del país de Angela Merkel. En Alemania, la mayoría de los “EREs” son temporales o de reducción de jornada y no de extinción del puesto de trabajo ( si hay que hacerlos, es mejor que sean así). Es decir, las empresas pueden reducir la jornada de los trabajadores con mucha flexibilidad para adecuarla a la demanda productiva, incluso pueden echarlos temporalmente y estos trabajadores ven compensada su reducción de salario con un subsidio público (aquí es donde entra lo de las arcas saneadas). Si esto último ocurre, los trabajadores tienen que realizar cursos de reciclaje.

O sea, el estado asume más gastos pero el trabajador no va a la calle y mantiene su poder adquisitivo. Con un poquito de imaginación, se podría adaptar este sistema al español, a pesar de que sea un sistema muy bueno para la fábrica (en esto Alemania nos supera con creces). Si ahora no hay tanto trabajo, trabajemos menos, cobremos algo menos de la empresa y que nos lo compense el estado, hasta que las cosas vayan mejor. Esta es la idea.

A colación de esta idea, podemos fomentar más el contrato a tiempo parcial. En España se está mucho en el trabajo, y se rinde poco. También, evitemos realmente las horas extra. (Esto conlleva un cambio de mentalidad y de actitud que como he dicho antes, es esencial para solucionar nuestro problema).

Hay que decir también que en el caso de que te despidan de forma improcedente los germanos te pagan un mes por año trabajado, que es menos que los 45 días por año que nos dan en España, aunque al paso que vamos, dentro de poco nos daremos con un canto en los dientes si nos pagan 20 días.

Además es muy interesante el sistema de formación profesional que hay en Alemania y que hace que allí el paro juvenil sea muy bajo. Por otra parte, queda pendiente el "saneamiento" de la Administración Pública, tema que ya abordaremos. Esto no ha hecho más que comenzar... Hay que aportar y discutir ideas.Os animo a todos a que lo hagáis. No os quedéis mirando.