lunes, 24 de octubre de 2011

Van por libre

Desayunamos hoy lunes con la imagen, metafóricamente hablando, de Zapatero arqueando el lomo mientras Sarkozy le da palmaditas en la espalda al tiempo que Rajoy, el de la boina, da vueltas alrededor buscando él también su ración de cariño. La estampa es totalmente gráfica y deja muy a las claras que los caminos de los políticos y del resto de mortales transitan por vías totalmente paralelas. 



Antes de entrar en el fondo de la cuestión no quiero dejar sin resaltar la curiosa circunstancia de que un gobernante supuestamente de izquierdas presuma de ser felicitado por un líder de derechas a cuenta de las medidas que ha tomado mientras el líder de la oposición se oponía, como su nombre indica, a casi todas esas medidas que se suponen acordes con su ideología. ¿lo entienden? No se preocupen, yo tampoco.


El Presidente francés ha felicitado a su homónimo español y también a la oposición por las medidas tomadas por uno y la responsabilidad ejercida por el otro para salir de la crisis o al menos, esto lo digo yo, para no ahondar más en ella. También nos dice, habrá que creerle, que España no está en primera línea de la crisis. No tengo claro, o quizá sí, si las doscientos mil personas que se han quedado sin empleo en el último año serán participes de esas declaraciones. Si para ellos también serán tan positivas esas medidas y les han sacado de la primera línea de la crisis.

Dijo también hace poco la ministra Salgado que no veía probable caer en una segunda recesión. Vamos, que al parecer ya hemos salido de la primera. El problema es nuestro, que no nos enteramos. Deberíamos avisar a los veinticinco mil empresarios que cerraron el último año de que estamos en el buen camino, que se precipitaron y que deberían haber aguantado un poco más… ¡si ya habíamos salido de la recesión! 

Debe ser que no usamos el mismo lenguaje porque no sé como encajar en estas declaraciones el hecho de que los ingresos medios por hogar han bajado, también en el último año, un 4,4 por ciento y que la compra-venta de vivienda ha descendido, en ese mismo periodo, en un 38 por cien. Y todos sabemos que el motor de nuestra economía, hasta hace bien poco, era el consumo interno y la construcción.

Pero no son los familiares los únicos ingresos que han bajado. A la cifra de desempleados hay que sumar también trescientos mil cotizantes menos a la seguridad social. Vamos, que el Estado cada vez recauda menos vía impuestos y vía seguros sociales mientras que los gastos, lejos de disminuir engordan. No hay más que echar un rápido vistazo: el Estado paga casi nueve millones de pensiones, medio millón de prestaciones no contributivas y cerca de tres millones de prestaciones por desempleo. Si a esta cuenta le sumamos algo más de tres millones de funcionarios tenemos un país en el que hay prácticamente las mismas personas percibiendo sus ingresos con el Estado como pagador que por parte del sector privado.

Difícil cuadrar el círculo. Y mientras tanto los políticos en sus cumbres dándose palmaditas en la espalda unos a otros encantados de haberse conocido.

Y no quiero terminar, aunque no tenga mucho que ver, con esas imágenes mitineras del fin de semana entre sonrisas y lagrimas a cuenta de el fin de ETA mientras que, según las encuestas, entre el 56 por ciento (en El País) y el 69 por ciento (en El Mundo) de los españoles no se cree que la banda terrorista haya abandonado las armas. Lo dicho, que van por libre.