lunes, 23 de enero de 2012

El próximo líder del PSOE


En el 38º Congreso del PSOE que se celebrará en febrero se elegirá el líder del partido para el futuro. La cosa está entre Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba, el “insidioso”. El partido socialista pasa por un momento delicado, después del batacazo de las elecciones y se juega bastante en la elección del camino a seguir a partir de ahora.       

Siempre me he preguntado por qué votan los españoles a un partido en vez de a otro. Pienso que la gente tiene diversas motivaciones. En España nos solemos situar en la izquierda o en la derecha con la misma vehemencia que cuando somos del Madrid o del Barcelona. Desde ese momento, el contrario debe ser aniquilado, el otro no tiene razón. Se debe imponer la verdad, mi verdad. Lo del otro es la mentira ¿Por qué? Muchas veces es por desprecio al otro. Encontramos algo que nos fastidia del otro. Por ejemplo: una persona que siempre ha sido muy trabajadora y llega a tener éxito en la vida. Comienza a creer que todo el mundo podría haber hecho lo mismo y le fastidia que otro que no haya trabajado lo mismo, tenga ciertos derechos a costa de hacer él pequeñas concesiones. Desde ese momento defenderá el liberalismo y creerá que el estado social es un sistema en la que cuatro hombres de bien mantienen a cientos de vagos. En el otro bando, un asalariado que casi no llega a fin de mes observa día tras día al que ha tenido éxito, sus coches lujosos, los colegios privados de sus hijos, sus cruceros, sus comilonas. Es inaceptable, ¿cómo puede haber tanta injusticia?

El español se cabrea con facilidad, no necesitamos mucho, nos hierve la sangre. Pecamos de excesiva codicia y envidia y la ira nos puede. Nos movemos entre los extremos con suma facilidad y cuando estamos en uno, bombardearíamos el otro hasta arrasarlo de la faz de la tierra.

En cuanto a los programas ¿quién se los lee? ¿quién contrasta después que lo que prometieron se ha llevado a cabo? ¿quién comprueba que lo que dicen los políticos y las ideas de sus partidos se reflejan en sus programas?

Creo que nosotros no votamos sólo al líder de un partido por su currículum o por su experiencia, por su trabajo, por su honestidad. Pruebas de ello hay muchas. Sólo mirar las últimas elecciones autonómicas en comunidades como la valenciana. Nosotros ya íbamos a votar a su partido. Si el líder es un cafre o un corrupto esto es un daño colateral que habrá que asumir. Pero claro, la persona es la que debe guiar las acciones que realiza ese partido cuando gobierna, por lo que sí que es importante. Es más, un jefe de partido con carisma puede ser decisivo a la hora de ganar unas elecciones.

Hay un porcentaje no muy grande de votantes que cambia su voto de unas elecciones a otras, dependiendo de una serie de factores difíciles de controlar. Este porcentaje a veces es vital. O si no, que se lo digan al partido socialista.

En mi opinión, el PSOE no perdió las elecciones por la crisis económica. Esta fue un contexto nefasto en el que trabajar, pero no es la causa de que perdieran los votos que le han dado mayoría absoluta al PP. El PSOE perdió las elecciones porque se traicionó a sí mismo y traicionó a su electorado, asumiendo políticas de derechas presionado por los bancos y los especuladores. Otra causa no desdeñable de su catástrofe fue su obcecación en aferrarse al poder y mentirnos sobre la situación económica real intentado ganar tiempo, gastando hasta que empezara a verse la recuperación. Quizás les invadió ese pensamiento del que he hablado de sentirse dueños de la razón absoluta y de no concebir que sus acciones pudieran tener un atisbo de error.

¿Quién es mejor, Rubalcaba o Chacón? ¿Chacón o Rubalcaba?

En realidad creo que los dos candidatos, o tienen un afán exagerado de protagonismo con una vanidad que les hace creerse la solución a la hecatombe o la codicia les puede y les guía en busca del poder. Yo no pienso que estos dos vayan a atraer más votos de los que han conseguido en las últimas elecciones. Quizás, el PSOE debería buscar otro candidato que fuera más carismático, aunque sin experiencia y que realmente hiciera una política socialdemócrata, es decir, que tenga los redaños suficientes de hacer lo que representa y lo que dice en sus ideas y en su programa, para que la gente volviera a confiar en los socialistas. Básicamente debería recuperar lo que se ha perdido del llamado estado del bienestar y dejar de desmantelarlo siguiendo el guión marcado por los egoístas mercados.

Por lo menos dejaría en buen lugar a un partido que se merece algo más que impregnarse del descrédito que esta gente le está dando.



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