viernes, 27 de enero de 2012

El metro de Madrid llega a Las Vegas

El norteamericano Sheldon Adelson, magnate mundial del juego y decimosexto en la lista de los ricos del planeta, se ha propuesto construir en Europa un colosal centro de ocio constituido por doce hoteles (con unas 35.000 habitaciones), seis casinos (con 1.065 mesas y 18.000 máquinas recreativas), varios teatros con capacidad para miles de espectadores, tres campos de golf, decenas de restaurantes y hasta un escenario de 15.000 butacas. Se invertirán 17.000 millones de euros y se crearán 261.000 empleos. ¡Qué regalito en tiempos de paro y recesión!

El anzuelo lo ha tirado en España y dos peces gordos lo miran con deseo: Barcelona y Madrid. En Barcelona se situaría cerca del aeropuerto de El Prat. Si fuera en Madrid, en la zona de Valdecarros, en Vallecas, o en Alcorcón. 

Como ya sabemos que nadie da nada por nada, el multimillonario pone sus condiciones.

La lista de exigencias es interminable. De hecho, para satisfacerlas se tendría que modificar la Ley del Juego de la Comunidad de Madrid, la Ley estatal de Enjuiciamiento Civil, el Estatuto de los Trabajadores, la Ley de Procedimiento Laboral, la Ley de extranjería, la ley de blanqueo de capitales y la normativa que rige los impuestos. 

Los técnicos del Ministerio de Hacienda consideran que ceder a sus pretensiones implicaría la creación de un "auténtico paraíso fiscal en el corazón de España", ya que generaría un régimen excepcional de tributación casi nula en los tres niveles de la administración tributaria. También han alertado de que la propuesta supondría la creación de una "zona franca" para no liquidar el IVA ni otros muchos impuestos y en la que ni siquiera se seguirían las reglas del Estatuto de Trabajadores.

Además, subrayaron que la relajación de las exigencias en los controles de la Ley de Blanqueo de Capitales abriría la puerta al lavado de cantidades millonarias de dinero negro en los casinos, algo que atentaría frontalmente contra el plan anti-fraude aprobado por el Gobierno.



Míster Adelson lo tiene claro: si le va bien, se forra; si le va mal, lo pagamos nosotros. Ha pedido metro, estación de cercanías, AVE, exenciones fiscales, incluir en las ayudas europeas para “trabajadores desfavorecidos” a los menores de 30 años, la financiación de hasta el 60% de los gastos de formación a empleados y del 100% de sus inversiones en mejora medioambiental durante cinco años. Por si fuera poco, también quiere recibir subvenciones al empleo por los puestos indirectos calculados durante la construcción del complejo.

Por cierto se me olvidaba, la versión china del macro-complejo ya existe y está en Macao. Según informes del Consulado de Estados Unidos en Hong Kong, es atestiguada la relación entre los casinos de Adelson en Oriente y la mafia china. 

¿A que ya no parece tan atractivo el regalito? 

Pues parece que a la Presidenta de la Comunidad de Madrid y a la alcaldesa de la capital, Esperanza Aguirre y Ana Botella les sigue pareciendo una perita en dulce. De momento, la señora Aguirre ya se ha llevado a los hijos del magnate a Xanadú y aseguró ayer que ahora «hace votos» para que el proyecto se quede en Madrid. Los catalanes también beben los vientos por el proyecto; se ha sabido que el consejero de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, realizó un viaje-relámpago en noviembre a Las Vegas para reunirse con Adelson.

Aguirre ha dicho que los límites estarán en nuestros principios. Si esto fuera cierto, ni se le hubiera ocurrido entrar en semejante puja. ¿O es que éstos son sus principios?


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