domingo, 27 de noviembre de 2011

Los inocentes de Damasco

En Siria han muerto más de 3.500 personas desde que el pasado marzo estallaran las protestas duramente reprimidas por el régimen de Al Asad. Lamentablemente el desfile de cifras de muertos ha llegado a formar parte de nuestra rutina diaria: Libia, Egipto, Afganistán.

Pero a uno no dejan de revolvérsele las tripas cuando escucha que se detiene a niños, se les tortura y se les mutila. En Siria se están cometiendo violaciones generalizadas de los derechos humanos con la total impunidad de sus autores. Estos abusos se están produciendo bajo las órdenes directas de autoridades públicas, bajo su instigación o con su consentimiento y conocimiento.


El Comité contra la Tortura de la ONU ha solicitado oficialmente a Siria que responda a estas denuncias y provea información al respecto a más tardar en marzo del próximo año. (¿Dentro de 4 meses? ¿No deberían responder ya?). El caso de Siria será tratado de manera especial en la próxima sesión del comité en mayo. Se nota que los chavales torturados y mutilados no son los hijos de ningún miembro del comité.

Lo acojonante del asunto es que Siria ha ratificado la Convención de la ONU contra la Tortura ¿Se puede superar este cinismo? Eso sí, se aseguró de no tener la obligación de aceptar las visitas de los expertos de la ONU en derechos humanos ¿Se puede ser más hipócrita?

La Liga Árabe dió el visto bueno a una serie de sanciones que deberán ser aprobadas hoy domingo 27 por los titulares de Exteriores, después de que Siria no haya puesto en marcha una iniciativa para detener la violencia en el país. Bachar Al Asad se ha pasado por el forro el ultimátum que dio la Liga Árabe para que aceptara el envío de una misión de observadores internacionales.

Mientras marean la perdiz, al menos 29 personas murieron ayer sábado, entre ellas cuatro niños, en varias localidades de Siria como consecuencia de la represión del régimen. ¿Qué tiene que ocurrir para que se tomen medidas y se acabe ya con esta penosa situación? ¿Cuándo respetaremos a toda costa a esos inocentes, víctimas de la mala sangre que tenemos los adultos?

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