miércoles, 30 de noviembre de 2011

Rajoy amenaza con gobernar


Mariano Rajoy, futuro inquilino de la Moncloa, se ha reunido hoy con los principales representantes sindicales, Fernández Toxo y Cándido Méndez, y con su homónimo empresarial, Joan Rossel. Los ha reunido por separado, divide y vencerás, se habrá dicho. El principal mensaje es que les ha urgido a llegar a un acuerdo para realizar una reforma laboral en poco más de un mes, como regalo de reyes. En caso contrario el gobierno tomará medidas, o sea que les amenaza con gobernar.


De momento solo han trascendido generalidades sobre por donde tiene que ir la negociación como son el marco de contratación, los convenios, el absentismo o la mediación por lo que no me quiero centrar en el qué si no el como. No sobre la reforma en sí, si no sobre como está se lleva a cabo


Siempre me ha llamado la atención el hecho de que las reformas laborales se encarguen por completo a aquellos que solemos denominar como agentes sociales. No, no me malinterpreten, no me parece mal que sindicatos y patronal formen parte de dicha reforma. Parece algo lógico, al menos en teoría.




Pero por motivos aritméticos quizá no lo sea tanto. Los sindicatos en España representan alrededor del quince por ciento de trabajadores ocupados. Eso equivale, más o menos, a tres millones de trabajadores sobre un total de dieciocho. El hecho de que el nivel de afiliación sea de los más bajos de toda Europa lo dejaremos para otro día. La CEOE y todas las asociaciones que la forman cuentan, por su parte, con un millón y medio de asociados entre empresarios y autónomos, algo más del treinta por cien del total.


En contraposición, los parlamentarios recién salidos de las urnas han sido elegidos por más de veinticuatro millones de personas. No hay que olvidar que el poder legislativo recae sobre el Parlamento por mucho que se pretenda rebajar el papel de los diputados a meros pulsa botones. Es decir, son los encargados de elaborar y votar las leyes que el poder ejecutivo, o sea el gobierno, deberá llevar a cabo.


Es por esto que, por representatividad y por funciones, debería ser en el Parlamento, sede la soberanía popular, donde se negociara, debatiera, consensuara y redactara la reforma laboral. No quiero decir con esto que sindicatos y patronal no tengan nada que ver en la reforma. Al contrario, deberían ser consultados y muy tenidos en cuenta. Pero de ahí a poner en sus manos la responsabilidad total y que el hecho de que si el gobierno toma cartas en el asunto se considere una amenaza va un mundo.