lunes, 4 de junio de 2012

Primavera Árabe: Estamos en ello

Las protestas de finales de 2010 en el Sahara Ocidental y la inmolación el 17 de diciembre de 2010 de Mohammed Bouazizi en las calles de un pequeño pueblo de Túnez fueron el inicio de una cadena de alzamientos y protestas populares en muchos países árabes. Estos acontecimientos se sucedieron como si de una epidemia se tratara en la que cada mandamás de los países en cuestión se fueron preguntando cuándo sería su turno. Unos optaron por la huída y otros por dar batalla. La gente les reclamaba democracia y mejora de las condiciones de vida. Ha pasado ya un año y medio y, aunque se han llevado a cabo importantes avances y reformas en algunos de los países, todavía queda mucho por hacer. La falta de tradición democrática, los intereses egoístas de otros países en los recursos de los países en cuestión, el acecho del radicalismo religioso y el peligro de la corrupción y el continuismo de los nuevos gobiernos son factores que pueden echar por tierra la esperanza de cambio generada. 

He recopilado varias declaraciones sobre la situación de los países de la Primavera Árabe con las que nos podemos hacer una idea del estado actual. Me gustaría comenzar con este post una serie en la que contemos un poco más a fondo el estado de los acontecimientos en los diferentes países protagonistas de este proceso de cambios. La nueva situación a la que lleguemos influirá profundamente en el mundo para bien o para mal y las interrelaciones entre los diferentes países ya no volverán a ser las mismas.

Sahara Occidental

El actor español Javier Bardem pidió el pasado martes en el Parlamento Europeo que España "coja las riendas" sobre el conflicto del Sáhara Occidental como administrador legal de su proceso de descolonización. Está claro que España no le va a hacer caso: los intereses españoles en Marruecos y el miedo a una posible inestabilidad en la zona se lo impedirán. Por otro lado, Francia ha vetado en la ONU cualquier resolución a favor del Sáhara Occidental.

Bardem presentó el documental "Hijos de las nubes, la última colonia". Prueba de que éste es un tema controvertido en el que no se quiere mojar nadie es la negativa de muchas personalidades a ser entrevistadas para el citado documental. Se han negado a salir Javier Solana, José María Aznar, Miguel Ángel Moratinos y Kofi Annan. Los jóvenes saharauis, que sí hablan en el mismo, ante la prolongación del conflicto, empiezan a plantearse una salida no pacífica del mismo.

Túnez


Aunque parece que Túnez se encauza por el camino demócrata Lina Ben Mhenni, profesora de universidad y que desde su blog, A tunisian girl, utilizó su nombre para protestar contra la opresión que asolaba a Túnez, su país, reconoce que el panorama tunecino no es tan atractivo como se esperaba. “¿Cuál es la suerte de los derechos humanos en Túnez?”, se preguntaba, “sigue habiendo represión y abusos contra las personas”, admitió. “El retorno de los islamistas ha supuesto un otoño o invierno árabe”. Ante la pregunta ¿para qué sirvió? contesta convencida “Derrocamos al dictador”. Algo es algo.

Libia


Después del linchamiento de Gadafi en octubre de 2011, el Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano que condujo la guerra contra 'Bushafshufak' y se autoproclamó gobierno, anunció que en ocho meses se convocarían elecciones. ¡Cómo pasa el tiempo! Se está llevando a cabo ahora mismo el examen de candidaturas y apelaciones con vistas a la Asamblea Constituyente, avivado por la decisión del CNT de retrasar indefinidamente las elecciones.

Mahmud Yibril fue la cara política de la revolución que acabó con Gadafi. Cuando el dictador fue derrocado Yibril abandonó el cargo de primer ministro que desempeñó durante la guerra. Recientemente declaró en una entrevista: “El derrocamiento del régimen fue el principio, pero ahora hay que reconstruir el Estado. Libia no es Túnez ni Egipto. En estos países, cuando derrocaron a sus dictadores, había un Estado con sus instituciones. Aquí no hay nada, ni instituciones, ni ley, ni policía. A la reconstrucción del país se llega por dos caminos: hay que levantar casas, puentes, puertos, canalizaciones para el agua, pero también hay que instaurar una cultura diferente, con otra mentalidad, de tal manera que se pueda poner en práctica la democracia. Para llegar a esta situación se necesitan por lo menos veinte años. Si se invierten 24.000 millones de dólares anuales se conseguirá todo esto en dos décadas.

Egipto


Los días 16 y 17 de junio los egipcios deben elegir entre Mohamed Morsi, el candidato de los Hermanos Musulmanes, y Ahmed Shafiq, el último primer ministro de Hosni Mubarak. Entre los dos sólo obtuvieron el 47,6% de los votos pero, sospechosamente, una de las dos instituciones más poderosas de Egipto, la Hermandad Islamista o el ejército, serán elegidos para llevar las riendas del país árabe más poblado


En las redes sociales en Egipto ha circulado un aluvión de mensajes de desesperación por el resultado oficioso de las presidenciales. A pesar de la tirria que sienten los activistas de Tahrir hacia el antiguo régimen y todos sus miembros, el desprecio por la cofradía islamista no es menor. "Quieren controlar el monopolio del poder en el país para imponer un régimen medieval. Traicionaron la revolución y nos mintieron. Solo buscan sus intereses", dice Amr, un joven activista originario de Mahala, el corazón industrial del país. Amr se define como "comunista" y su cuerpo aún exhibe señales de las torturas en las cárceles de Mubarak. Por cierto, el ex presidente egipcio ha sido condenado a cadena perpetua.

Rody, una estudiante de sociología, aseguraba “odiar a los dos por igual” y se abstendrá. Como muchos activistas, ella optó por Hamdin Sabahi, el candidato nacionalista y de izquierdas que, sorprendentemente, quedó en tercer lugar, obteniendo un 21% de los sufragios.

La campaña de Amr Musa, el independiente que obtuvo un 11 % de los sufragios, pidió una investigación sobre las alegaciones de un policía de que el Ministerio del Interior habría manipulado 900.000 votos. Si esto es verdad, mal vamos en la consolidación del régimen democrático. Según el artículo 28 de la declaración constitucional, las decisiones de la Junta Electoral son finales y no se pueden apelar ante los tribunales.

Siria


Dos masacres, la de Hula y Hama, están aislando cada vez más al régimen de Damasco. Incluso sus aliados han condenado sin medias tintas las matanzas. El ataque en Hama, no obstante, continuaba pocas horas después de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenara por unanimidad la masacre ejecutada en Hula, ciudad en la provincia de Homs, durante el pasado fin de semana. Rusia y China —contrarios a todo lo que pueda suponer una intervención militar extranjera en Siria y un endurecimiento de las sanciones contra Damasco— también votaron a favor. Las atrocidades siguen y la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, quien dijo que lo sucedido en Hula puede constituir un crimen contra la humanidad fue contundente: "Ni el presidente sirio ni su Gobierno pueden invocar bajo ninguna circunstancia la defensa contra el terrorismo para intentar justificar la violencia indiscriminada y asesinatos del tipo que sus fuerzas y aliados han cometido en Hula". Pillay, no cree la versión oficial, que niega toda implicación del régimen en los asesinatos y los atribuye a "bandas de terroristas". 

Como veis la situación en Siria es nefasta y tiene pinta de futura intervención siguiendo los pasos de Libia. Esto, claro está, si consiguen convencer a Rusia, ya que el viceministro de Exteriores ruso, Guenadi Gatilov, rechazaba este miércoles “categóricamente toda intervención militar extranjera” y consideraba “prematura” cualquier nueva medida adoptada por el Consejo de Seguridad.