viernes, 30 de diciembre de 2011

Corea del Norte: Lágrimas de Cocodrilo

Tras trece días de luto, 21 cañonazos y tres minutos de silencio se han cerrado por fin los funerales por Kim Jong-il, el “líder supremo” de Corea del Norte. Miles de coreanos se han congregado, a pesar del frío y la nieve, para expresar con llantos rallando el histerismo su dolor por la pérdida del “Querido líder”. Pero ¿a qué vienen estas lágrimas de cocodrilo? ¿por qué lloran los coreanos?.

En 1994, tras 14 años como delfín, Kim Jong Il, sucedió a su fallecido padre, el "Gran Líder" Kim Il Sung, fundador de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) en 1948 y conocido desde su muerte como el Presidente Eterno. No es hasta 1997 que Kim asumió la Secretaría General del partido único, el de los Trabajadores de Corea (CND), y en 1998 la jefatura del Estado como presidente de la Comisión de Defensa Nacional.


Bajo su régimen, una auténtica monarquía absolutista, se adoctrina de forma obsesiva a toda la población y se fomenta el culto al líder de una manera totalmente surrealista. Cualquier atisbo de disidencia es castigado con la reclusión en campos de concentración, torturas y ejecuciones masivas. Según Human Rights Watch y otras organizaciones como Amnistía Internacional decenas de miles de personas han fallecido en los campos penitenciarios (conocidos como kwanlisos) para enemigos del Estado, donde hoy se estima que alrededor de 200.000 norcoreanos siguen trabajando y mueren en condiciones de inanición y abuso brutal.

Como en todas las situaciones dramáticas quienes más sufren son los niños. Según UNICEF alrededor de seis millones de personas no tienen para comer, estando en esta situación casi un millón de niños menores de cinco años. Estos datos contrastan con las rotundas figuras de sus líderes, deben ser los únicos gordos de todo el país.

Estos datos no son más que estimaciones puesto que es casi imposible obtener información sobre la situación interior de Corea del Norte. Su gobierno ha llevado el hermetismo hasta cotas inusitadas incluso para una dictadura, es por ello conocido como el “reino ermitaño”. Es tal su peculiaridad que en su informe final al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el relator especial de la ONU describió la situación de los derechos humanos como "terrible y angustiosa" y como sui generis.

Ahora todas las miradas están puestas en Kim Jong-Un, nombrado el "gran sucesor del sistema revolucionario". El nuevo líder, de apenas treinta años, será tutelado con toda probabilidad por su tía, Kim Kyoung-hui, y su marido, Chang Sung-taek, dos figuras con gran poder en Corea del Norte. No es de extrañar que los coreanos lloren pero no por lo que han perdido si no por lo que aún les queda por sufrir.