jueves, 15 de diciembre de 2011

Los Minijobs en el País del Dinero Negro

Seguro que la mayoría ya habrán oído hablar de los “minijobs” o “minitrabajos”. Incluso muchos tendrán sus opiniones ya formadas a favor o en contra. Yo, sinceramente, aún no tengo una opinión del todo clara sobre el tema. ¿Y entonces de que narices va a escribir? se estarán preguntando. Voy a intentar, dentro de mis posibilidades, aportar luz sobre el tema de la forma más imparcial posible puesto que aquellos que nos deberían informar más bien parecen empeñados, consciente o inconscientemente, en desinformarnos.


Y porqué digo esto. Pues porque hoy me he sobresaltado con distintos titulares sobre este tema en los que parecía, según unos, que nos íbamos a ver abocados, todos los trabajadores, poco menos que a pagar para que nos dejen trabajar mientras que para otros esta idea es prácticamente la panacea universal.

¿Qué son los minijobs? 



Los “minijobs” son contratos con un máximo de 15 horas de trabajo a la semana, creo que esto es algo importante de recalcar, que están funcionando en Alemania desde 2003. Allí cuentan con un salario de alrededor de 400 euros al mes. El trabajador no paga impuestos y puede hacer de forma voluntaria aportaciones a los sistemas sociales 


En el modelo más común el empresario abona un 2% a Hacienda y el 28% a la Seguridad Social (15% al seguro de pensiones y 13% al de enfermedad). Además el empleado suma un 4,5% de los ingresos a la cuota del seguro de pensiones. En números redondos el empresario termina pagando por trabajador unos 120 euros al Estado. Tienen derecho a vacaciones pagadas y bajas por maternidad y enfermedad. En los casos en los que tienen hijos a su cargo tienen derecho a una ayuda social que completa esos ingresos. Si el trabajador tiene que desplazarse el Estado le paga el medio de transporte. Pero no nos hagamos ilusiones sobre estos últimos puntos, no estamos en Alemania y aquí, si se imponen, solo nos quedaremos con lo negativo.

En principio están destinados a empleos de baja cualificación que se suelen realizar por horas y que, en España, casi siempre se realizan sin contrato. Es decir, que en un país moderno y responsable se trataría de regularizar lo que todos sabemos que es una lacra social y económica. Y aquí vamos al meollo del asunto y porqué creo que en España no aportarán nada y solo se acogerán a ellos un número marginal de trabajadores y empresarios. 

El país del dinero negro

La economía sumergida en España se situó en unos niveles de hasta el 23,7% del Producto Interior Bruto entre 2005 y 2008, según algunos estudios como el de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). Para que nos hagamos una idea según los autores en los últimos 30 años (1980-2008), el volumen de la economía oficial medida por el PIB se ha duplicado, pero la sumergida, en el mismo periodo, se ha multiplicado por cuatro. Según el mismo estudio entre 2006 y 2008 la cifra de personas trabajando de este modo llegó a cuatro millones. Es por esto que se estima que los ingresos que ha dejado de percibir el Estado por este motivo podrían alcanzar los 31.000 millones de euros de media al año entre 1989 y 2008, o lo que es lo mismo, el 5,6% del PIB. En contraste, ya que la idea de los minijobs es alemana, en el país teutón el Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (IAW) de Tubinga publicó a principios de año que la economía sumergida facturó en 2010 el equivalente al 13,9 por ciento del PIB alemán, la cifra más baja desde 1995.

Economía sumergida en Europa en 2010


Podemos ver por estas cifras que estamos hablando de un verdadero drama social por lo que significa tener cuatro millones de personas desprotegidas laboralmente sin derecho a vacaciones, bajas y protección social y lógicamente una merma económica para las arcas públicas.

Quizá para que medidas como está tuvieran resultados verdaderamente positivos para todos, empresarios, trabajadores y Estado, habría que cambiar radicalmente la mentalidad y toda una cultura profundamente arraigada en un país que presume de ser el impulsor de un género literario como la picaresca.