viernes, 9 de diciembre de 2011

Tanto monta, monta tanto, José Luis como Mariano

El viernes 5 de agosto de 2011 el entonces presidente del Banco Central Europeo Jean-Claude Trichet y Miguel Ángel Fernández Ordóñez gobernador del Banco de España enviaron al presidente del Gobierno español Rodriguez Zapatero una carta. En ella estaban descritas las condiciones que el Banco Central Europeo (BCE) exigía para comprar deuda pública española en los mercados secundarios con el fin de controlar la subida de los tipos de interés. Tanto Zapatero como Rajoy tienen esa carta. 

En el debate sobre la reforma constitucional del 23 de agosto, Rajoy, para dejar en evidencia a Zapatero como marioneta del BCE, le preguntó en el Congreso por la carta y José Luis se hizo el sueco e ignoró el asunto. Acordaos que, sin embargo, Rajoy apoyó la reforma express sobre el techo de gasto y se negó al unísono con el PSOE a un referéndum porque “no había tiempo”. ¡Qué doble moral! ¿no? Intentar que la gente vea a Zapatero como un pelele y después apoyarle sin reservas en lo que hace porque se lo mandan otros.

Parece ser que la carta habla de dos tipos de reformas: liberalización de servicios públicos y profesionales y privatizaciones a gran escala, y reforma de la negociación colectiva para diseñar salarios y condiciones de trabajo según las necesidades de las empresas aumentando su peso respecto de otros tipos de negociación.


La carta incluso, propone un contrato de empleo totalmente desregulado para los jóvenes, sin referencia alguna a salarios de convenio o al salario mínimo. Además en la misiva se considera crucial que estas medidas se adopten lo más rápido posible como "decretos leyes". ¿No les suena esto al Real Decreto de Noviembre del PSOE sobre las prácticas no laborales en empresas del que hablamos en “Para lo que me queda en el convento…”?

Hace unos días Rajoy pidió con urgencia a sindicatos y patronal una reforma para los primeros días de enero de 2012. El líder 'popular' ha prometido a los mandatarios europeos "reformar y flexibilizar" el mercado laboral español. "Nuestro mercado de trabajo", ha dicho, "padece rigideces que dificultan la recuperación de empleo para aquellos que lo han perdido y pone trabas a la incorporación de los jóvenes al proceso productivo". 


O sea, que Rajoy va a hacer lo mismo que ha venido haciendo el PSOE desde 2010: cumplir a rajatabla lo que le dicten el BCE, la señora Merkel y el señor Sarkozy. Mandatos que ya ha apoyado en los últimos tiempos del gobierno socialista y que ahora seguirá acatando. 

Lo malo es que lo que le piden no acabará con el paro, como ya se ha visto, fastidiará a los trabajadores, y los recortes, como ha dicho el premio Nobel de economía Joseph E. Stiglitz “no resuelven el problema de los despilfarros pasados; sencillamente empujan a las economías hacia recesiones más profundas”.